EL JOROBADO


Moisés Mendelssonhn, abuelo del conocido compositor alemán, distaba mucho de ser guapo y apuesto. Además de una estatura algo baja, tenía una grotesca joroba.

Un día visitó a un mercader de Hamburgo que tenía una hermosa hija llamada Frumtje. Moisés se enamoró perdidamente de ella, pero a ella le repelía su apariencia deforme. Cuando llegó el momento de despedirse, Moisés hizo acopio de su valor y subió las escaleras hasta donde estaba el cuarto de aquella hermosa joven, para tener la última oportunidad de hablar con ella.

Era tan hermosa, pero a Moisés le entristecía profundamente su negativa a mirarlo. Después de varios intentos de conversar con ella, le preguntó tímidamente: - ¿Crees que los matrimonios se crean en el cielo?,

- Sí, respondió ella, todavía mirando al suelo. ¿Y tú?

- Sí, lo creo, contestó. Verás: En el cielo, cada vez que un niño nace, el Señor anuncia con que niña se va a casar. Cuando yo nací, me fue señalada mi futura esposa. Entonces el Señor añadió: "Pero tu esposa será jorobada".

Justo en ese momento exclamé:

- "¡Oh, Señor, una mujer jorobada sería una tragedia, dame a mí la joroba y permite que ella sea hermosa!".

Entonces Frumtje levantó la mirada para contemplar los ojos de Moisés, pudo apreciar su belleza interior y un hondo recuerdo la conmovió. Alargó su mano y se la dio a Moisés. Tiempo después, ella se convirtió en su esposa.

3 comentarios:

Manuel Cubero Urbano dijo...

Lindo relato. Breve y con sabor dulce.

Luife4 dijo...

Pero además de guapa, era buena o mala gente?

Literatura dijo...

Qué bonito