UN TESORO, UN VIÑEDO


Un labrador muy anciano ya, era dueño de un gran viñedo. Habia trabajado muchos años y con su esfuerzo pudo criar a sus tres hijos.

A ninguno de ellos les gustaba trabajar y esperaban que la vida les trajera a sus pies todo lo que deseaban.

El viejo labrador vivió muchos años y ya estaba por morir, entonces llamó a sus hijos y les dijo:

- “Voy a revelarles un secreto. Un secreto que guardo hace muchísimo tiempo y antes de que yo muera quiero compartírselos a ustedes... en este campo, cerca de alguna de las plantaciones de vides, hay reservado un tesoro, a poca profundidad... si ustedes lo encuentran, podrían vivir muy cómodos y sin preocupaciones económicas”.

Transcurrieron unos pocos días y el labrador falleció.

Luego del funeral, los hijos repartieron la viña en partes iguales y empezaron a cavarla en busca del tesoro del cual les había hablado su padre. No contrataron obreros para no correr riesgos.

El trabajo fue lento y con suma prolijidad. Dieron vuelta cada terrón de tierra.

Recorrieron todo el lote moviendo la tierra. Fue un trabajo de dos meses y sin encontrar lo que buscaban. Cambiaron la parte de tierras obtenidas por cada uno, volvieron a realizar la operación sin obtener resultados. Otra vez rotaron las parcelas con igual resultado. Después de cuatro meses, descubrieron que las cepas estaban cargadas de enormes racimos de uvas.

Como la tierra había sido removida con tanta dedicación y esmero, la cosecha fue muy abundante y les dio una ganancia superior al valor del tesoro que buscaban.

Los muchachos descubrieron que, si repetían tal esfuerzo todos los años, podrían vivir cómodamente y de la manera en que habían soñado.

El tesoro estaba en la tierra, pero había que buscarlo de otra manera.

Muchas veces buscamos desesperadamente los tesoros que deseamos, sin saber que los tenemos al alcance de nuestras manos…solamente hay que saber mirar y trabajar.

¿Cuál es tu tesoro más preciado que no te estás dando cuenta?

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