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¿PORQUE GRITAN LAS PERSONAS?


¿Por qué gritan las personas?
Un día Meher Baba preguntó a sus mandalíes lo siguiente: ¿por qué las personas se gritan cuando están enojadas?
Los hombres pensaron unos momentos:
porque perdemos la calma, dijo uno, por eso gritamos.
Pero ¿por qué gritar cuando la otra persona está a tu lado? preguntó Meher Baba; ¿No es posible hablarle en voz baja? ¿por qué gritas a una persona cuando estás enojado?. Los hombres dieron algunas otras respuestas pero ninguna de ellas satisfacía a Meher Baba.
Finalmente él explicó:
Cuando dos personas están enojadas, sus corazones se alejan mucho. Para cubrir esa distancia deben gritar, para poder escucharse. Mientras más enojados estén, más fuerte tendrán que gritar para escucharse uno a otro a través de esa gran distancia.
Luego Meher Baba preguntó:
¿Qué sucede cuando dos personas se enamoran?
Ellos no se gritan sino que se hablan suavemente… ¿Por qué? Porque sus corazones están muy cerca. La distancia entre ellos es muy pequeña. Meher Baba continuó: -Cuando se enamoran aún más ¿Qué sucede? No hablan, sólo susurran y se acercan más en su amor. Finalmente no necesitan siquiera susurrar, sólo se miran y eso es todo.
Así es ¡cuán cerca están dos personas cuando se aman!
Luego Meher Baba dijo:
Cuando discutan no dejen que sus corazones se alejen, no digan palabras que los distancien más, llegará un día en que la distancia sea tanta que no encontrarán más el camino de regreso.

UN REGALO PARA TI


Dos hombres, ambos enfermos de gravedad, comparten el mismo cuarto semi privado del hospital.

A uno de ellos se le permitía sentarse durante una hora en la tarde, para drenar el líquido de sus pulmones. Su cama estaba al lado de la única ventana de la habitación.

El otro tenía que permanecer acostado de espalda todo el tiempo.

Conversaban incesantemente todo el día y todos los días, hablaban de sus esposas y familias, sus hogares, empleos, experiencias durante sus servicios militares y sitios visitados durante sus vacaciones.

Todas las tardes cuando el compañero ubicado al lado de la ventana se sentaba, se pasaba el tiempo relatándole a su compañero de cuarto lo que veía por la ventana.

Con el tiempo, el compañero acostado de espalda que no podía asomarse por la ventana, se desvivía por esos períodos de una hora durante el cual se deleitaba con los relatos de las actividades y colores del mundo exterior.

La ventana daba a un parque con un bello lago. Los patos y cisnes se deslizaban por el agua, mientras los niños jugaban con sus botecitos a la orilla del lago. Los enamorados se paseaban de la mano entre las flores multicolores en un paisaje con árboles majestuosos y en la distancia, una bella vista de la ciudad.

A medida que el Señor cerca de la ventana describía todo esto con detalles exquisitos, su compañero cerraba los ojos e imaginaba un cuadro pintoresco.

Una tarde le describió un desfile que pasaba por el hospital y aunque el no pudo escuchar la banda, lo pudo ver a través del ojo de la mente mientras su compañero se lo describía.

Pasaron los días y las semanas y una mañana, la enfermera al entrar para el aseo matutino, se encontró con el cuerpo sin vida del señor cerca de la ventana, quien había expirado tranquilamente, durante su sueño.

Con mucha tristeza, avisó para que trasladaran el cuerpo.

El otro día el otro señor, con mucha tristeza pidió que lo trasladaran cerca de la ventana.

A la enfermera le agradó hacer el cambio y luego de asegurarse de que estaba cómodo, lo dejó solo.

El señor con mucho esfuerzo y dolor, se apoyó de un codo para poder mirar al mundo exterior por primera vez. Finalmente tendría la alegría de verlo por si mismo.

Se esforzó para asomarse por la ventana y lo que vió fue la pared del edificio de al lado.

Confundido y entristecido, le pregunto a la enfermera que sería lo que animó a su difunto compañero a describir tantas cosas maravillosas fuera de la ventana.

La enfermera le respondió que el señor era ciego y no podía ni ver la pared de enfrente.

Ella le dijo "Quizás solamente deseaba animarlo a usted".

Epílogo: Existe una inmensa alegría en poder alegrar a otros a pesar de nuestra propia situación.

La aflicción compartida disminuye la tristeza, pero cuando la alegría es compartida, se duplica.

Si deseas sentirte próspero, basta con contar aquello que posees y que no se puede comprar con el dinero.

Se ignora el origen de este relato. Este proporciona mucha alegría, satisfacción, si se comparte con otras personas.

No lo guarde para usted mismo.

EL RUIDO DE LA CARRETA


Paseaba un día en la mañana, con mi padre, cuando él se detuvo en una curva en medio de una carretera vieja, con poca fluencia de vehículos y de gente, eso fue lo que observaba en ese momento, y después de un espacio de silencio me preguntó mi padre:

*¿Andrés, además del cantar de los pájaros, el radiante sol, el olor de las rosas que están mas allá de la montaña escuchas alguna otra cosa más hijo mío?

Miré hacia mi alrededor y después de algunos segundos le respondí:

Estoy escuchando el ruido de una carreta, padre.

*Así es - dijo mi padre-

Es una carreta que se encuentra vacía hijo.

Pregunté a mi padre:

¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos papá? Entonces mi padre me respondió:

*Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido Andrés. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Pasó el tiempo, transcurrieron los años, mi padre se me fue, a un viaje muy lejos, me convertí en adulto, y hasta hoy en día, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todas las personas a su alrededor, siendo inoportuna o a veces muy violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente, creyéndose más que los demás seres humanos, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".

La humildad consiste en la vida callar las virtudes que llevamos por dentro y darle paso a que los demás las descubran. No es fácil encontrar la humildad, pero es un trabajo que debemos hacer, día tras día, por eso hay que recordar siempre esto, y darnos cuenta que existen personas tan pobres de alma, que lo único que tienen es dinero.

Y ningún ser humano se encuentra más vacío que, aquel que está lleno de egoísmo, de envidia y de rencores, que no llevan a nada.

Es por ello que dentro de esta corta vida, donde estamos de paso, tenemos que valorar cada segundo de ella, es entonces cuando me di cuenta que envejecer en la vida es una etapa obligatoria, pero que tener la madurez que buscamos, esta en cada uno de nosotros, es decir, es opcional.

LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE



Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos dió un examen sorpresa. Yo era un estudiante consciente y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la última:

Cuál es el primer nombre de la mujer que limpia la escuela?

Seguramente esto era algun tipo de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero como iba yo a saber su nombre?.

Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen.

Absolutamente dijo el profesor. En sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son ignificantes.

Ellos merecen su atención y cuidado, aún solo si ustedes les sonríen y dicen Hola!

Yo nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dorothy.