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LA PREGUNTA MÁS IMPORTANTE



Durante mi segundo semestre en la escuela de enfermería, nuestro profesor nos dió un examen sorpresa. Yo era un estudiante consciente y leí rápidamente todas las preguntas, hasta que leí la última:

Cuál es el primer nombre de la mujer que limpia la escuela?

Seguramente esto era algun tipo de broma. Yo había visto muchas veces a la mujer que limpiaba la escuela. Ella era alta, cabello oscuro, como de cincuenta años, pero como iba yo a saber su nombre?.

Entregué mi examen, dejando la última pregunta en blanco. Antes de que terminara la clase, alguien le preguntó al profesor si la última pregunta contaría para la nota del examen.

Absolutamente dijo el profesor. En sus carreras ustedes conocerán muchas personas. Todas son ignificantes.

Ellos merecen su atención y cuidado, aún solo si ustedes les sonríen y dicen Hola!

Yo nunca olvidé esa lección. También aprendí que su nombre era Dorothy.

DONA TOMASA

Nadie sabe lo de nadie

Nadie sabe para quien trabaja

Todo tu lado positivo por un día positivo!

El primer día de clase que Doña Tomasa se enfrentó a sus alumnos de quinto

grado, les dijo que ella trataba a todos los

alumnos por igual y que ninguno era su favorito. En la primera fila sentado

estaba Pedrito, un niño antisocial, con una

actitud intolerable, el cual siempre andaba sucio y todo despeinado.El año

anterior, Doña Tomasa había tenido a Pedrito en

una de sus clases. Doña Tomasa veía a Pedrito como un niño muy

antipático. Ella siempre le daba mucho gusto poder marcar

con lapiz rojo todo el trabajo que Pedrito entregaba con una "F". En la

escuela donde Doña Tomasa enseñaba se le requería

revisar el archivo de historia cada alumno y el de Pedrito fué el último

que ella revisó. Cuando ella empezó a leer el archivo de

Pedrito, se encontró con varias sorpresas. La maestra de Pedrito de primer

grado había escrito "Pedrito es un

niño muy brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus

Labios. El hace su trabajo a tiempo y tiene muy buenos

modales. Es un placer tenerlo en mi clase" La maestra de segundo grado

"Pedrito es un alumno ejemplar, muy popular

con sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mamá padece de

una enfermedad interminable" La maestra

de tercer grado "La muerte de su mamá ha sido muy difícil para él. El trata de

hacer lo mejor que puede pero sin interés.

Tampoco el papá demuestra ningun interés en la educación de Pedrito. Si no

se toman pasos serios, esto va afectar la vida de

Pedrito" La maestra del cuarto grado "Pedrito no demuestra interés en la

clase. Cada día Pedrito se cohibe más. No tiene casi

amistades y muchas veces duerme en clase" Después de leer todo esto, Doña

Tomasa sintió verguenza por haber

juzgado a Pedrito sin saber las razones de su actitud. Se sintió peor

cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de

Navidad en vueltos en fino papel con excepción del regalo de Pedrito que

estaba envuelto en un cartucho de la tienda. Doña

Tomasa abrió todos lo regalos y cuando abrió el de Pedrito, todos los

alumnos se reían al ver lo que se encontraba dentro.

En el cartucho había una botella con un cuarto de perfume y un bracelete el

cual le faltaban algunas de las piedras preciosas.

Para suprimir las risas de sus alumnos, ella se puso immediatamente aquel

bracelete y se echó un poco del perfume en cada

muñeca. Ese día Pedrito se quedó después de la clase y le dijo a la

maestra:"Doña Tomasa, hoy usted huele como mi mamá".

Después de todos haberse ido, Doña Tomasa se quedó llorando por una hora.

Desde ese día ella cambió su materia. En vez

de enseñar lectura, escritura y aritmética, escogió enseñar a los niños.

Doña Tomasa empezó a ponerle más atención a

Pedrito. Ella notaba que mientras más ánimos le daba a Pedrito, más

entusiasmado reaccionaba él.

Al final del año,Pedrito se convirtió en el más inteligente de la clase y a

pesar de que Doña Tomasa había dicho el primer día de

clase que todos los alumnos iban hacer tratados por igual, Pedrito era su

preferido.

Pasaron 6 años y Doña Tomasa recibió una nota de Pedrito, la cual decía que se

había graduado de la secundaria y que había

terminado en tercer lugar.También le decía que ella era la mejor maestra

que el había tenido.

De ahí pasaron 4 años cuando Doña Tomasa volvió a recibir noticias de

Pedrito. Esta vez, él le escribía que se le había hecho

muy difícil pero que muy pronto se graduaría de la universidad con honores

y le aseguró a Doña Tomasa que todavía ella

seguía siendo la mejor maestra que tuvo en su vida.Pasan 4 años más cuando

Doña Tomasa vuelve a saber de Pedrito. En

esta carta él le explicaba que había adquirido su bachillerato y que había

decidido seguir su educación. En esta carta Pedrito

también le recordaba que ella era la mejor maestra que había tenido en su

vida. Esta vez la carta estaba firmada con "Dr. Pedro

Altamira" Bueno el cuento no termina ahí. En la primavera, Doña Tomasa

volvió a recibir una carta de Pedrito donde le

explicaba que había conocido a una muchacha con la cual se iba a casar y

quería saber si Doña Tomasa podía asistir a la boda

y tomar el lugar reservado usualmente para los padres del novio. También

le explicaba que su papá había fallecido varios años

atrás. Claro que Doña Tomasa aceptó con mucha alegría y sabes qué hizo? El

día de la boda, ella se puso aquel bracelete sin

brillantes que Pedrito le había regalado y también el perfume que la mamá

de Pedrito usaba. Cuando se encontraron, se

abrazaron muy fuerte y el Dr. Altamira le dijo en el oído muy bajito "Doña

Tomasa, gracias por haber creído en mí. Gracias

por haberme hecho sentir que era importante y que yo podía hacer la

diferencia" Doña Tomasa, con lágrimas en los ojos, le

respondió. "Pedro, tú estás equivocado.Tú fuiste el que me enseñó de que

yo podía hacer la diferencia. Yo no sabía enseñar hasta que te conocí a ti!"

Cuántas veces no juzgamos a las personas sin saber por lo que esa

persona está pasando?

EL PORTERO DEL BOTIQUIN

No había en el pueblo peor oficio que el de portero del botiquín.

Pero que otra cosa podría hacer aquel hombre? De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenia ninguna otra actividad ni oficio.

Un día se hizo cargo del botiquín un joven con inquietudes, creativo

y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio.

Hizo cambios y despues cito al personal para darle nuevas

instrucciones. Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además

de estar en la puerta, me va a preparar un reporte semanal donde

registrará la cantidad de personas que entran día por día y anotará sus comentarios y recomendaciones sobre el servicio.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo

pero..... Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé

leer ni escribir.

Ah! ?Cuanto lo siento!

-Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi

vida. No lo dejó terminar.

Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Le vamos a

dar una indemnización para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Asi que, lo siento. Que tenga suerte.

Y sin más, se dio vuelta y se fué.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que

podría llegar a encontrarse en esa situación. ? Qué hacer?

Recordó que en el botiquín, cuando se rompía una silla o se arruinaba

una mesa, él, con un martillo y clavos lograba hacer un arreglo sencillo

y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta

conseguir un empleo.

El problema es que solo contaba con unos clavos oxidados y una tenaza

mellada. Usaría parte del dinero para comprar una caja de herramientas

completa.

Como en el pueblo no había una ferretería, debía viajar dos días en

mula para ir al pueblo mas cercano a realizar la compra.

Qué mas dá? Pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. De

inmediato su vecino llamó a la puerta de su casa.

-Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.

-Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como

me quedé sin empleo...

-Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.

-Está bien.

A la manana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la

puerta.

-Mire, yo todavía necesito el martillo. ?Por qué no me lo vende?

-No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos

días de mula.

-Hagamos un trato -dijo el vecino- Yo le pagaré los dos días de ida y

los dos de vuelta, mas el precio del martillo, total usted esta sin

trabajar.

Qué le parece?.

Realmente, esto le daba trabajo por cuatro días... Acepto. Volvió a

montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

-Hola, vecino. Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?

-Sí...

-Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros

días de viaje, mas una pequeña ganancia. Yo no dispongo de tiempo para el

viaje.

El ex-portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una

pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fué.

"...No dispongo de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era

cierto, mucha gente podría necesitar que el viajara a traer

herramientas.

En el siguiente viaje arriesgó un poco más del dinero trayendo más

herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún

tiempo de viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el

viaje.

Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y

compraba lo que necesitaban sus clientes.

Alquiló un galpón para almacenar las herramientas y algunas semanas

después, con una vidriera, el galpon se transformó en la primer

ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, los

fabricantes le enviaban sus pedidos. El era un buen cliente. Con el

tiempo, las comunidades cercanas preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para

él las cabezas de los martillos. Y luego, ?por qué no? Las tenazas... y las

pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los

tornillos...

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel

hombre se transformo con honestidad y trabajo en un millonario

fabricante de herramientas. Un día decidió donar a su pueblo una

escuela. Alli se enseñaría, además de leer y escribir, las artes y

oficios mas prácticos de la época.

En el acto de inauguración de la escuela, el alcalde le entregó las

llaves de la ciudad, lo abrazó y le dijo:

-Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de

poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela.

-El honor sería para mí - dijo el hombre -. Creo que nada me gustaría

más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.

-Usted? - dijo el Alcalde, que no alcanzaba a creerlo -?Usted

construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy

asombrado. Me pregunto, ?qué hubiera sido de usted si hubiera

sabido leer y escribir?

- Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. Si yo

hubiera sabido leer y escribir... seria portero del botiquín!.

Generalmente los cambios son vistos como adversidades.

Las adversidades encierran bendiciones.

Las crisis estan llenas de oportunidades.

Cambiar siempre será la opción más segura.