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EL RUIDO DE LA CARRETA


Paseaba un día en la mañana, con mi padre, cuando él se detuvo en una curva en medio de una carretera vieja, con poca fluencia de vehículos y de gente, eso fue lo que observaba en ese momento, y después de un espacio de silencio me preguntó mi padre:

*¿Andrés, además del cantar de los pájaros, el radiante sol, el olor de las rosas que están mas allá de la montaña escuchas alguna otra cosa más hijo mío?

Miré hacia mi alrededor y después de algunos segundos le respondí:

Estoy escuchando el ruido de una carreta, padre.

*Así es - dijo mi padre-

Es una carreta que se encuentra vacía hijo.

Pregunté a mi padre:

¿Cómo sabes que es una carreta vacía, sí aún no la vemos papá? Entonces mi padre me respondió:

*Es muy fácil saber cuándo una carreta está vacía, por causa del ruido Andrés. Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace.

Pasó el tiempo, transcurrieron los años, mi padre se me fue, a un viaje muy lejos, me convertí en adulto, y hasta hoy en día, cuando veo a una persona hablando demasiado, interrumpiendo la conversación de todas las personas a su alrededor, siendo inoportuna o a veces muy violenta, presumiendo de lo que tiene, sintiéndose prepotente, creyéndose más que los demás seres humanos, tengo la impresión de oír la voz de mi padre diciendo:

"Cuanto más vacía la carreta, mayor es el ruido que hace".

La humildad consiste en la vida callar las virtudes que llevamos por dentro y darle paso a que los demás las descubran. No es fácil encontrar la humildad, pero es un trabajo que debemos hacer, día tras día, por eso hay que recordar siempre esto, y darnos cuenta que existen personas tan pobres de alma, que lo único que tienen es dinero.

Y ningún ser humano se encuentra más vacío que, aquel que está lleno de egoísmo, de envidia y de rencores, que no llevan a nada.

Es por ello que dentro de esta corta vida, donde estamos de paso, tenemos que valorar cada segundo de ella, es entonces cuando me di cuenta que envejecer en la vida es una etapa obligatoria, pero que tener la madurez que buscamos, esta en cada uno de nosotros, es decir, es opcional.

LAS PIEDRAS GRANDES

Cierto día un motivador experto estaba

dando una conferencia a un grupo

de profesionales. Para dejar en claro un punto

utilizó un ejemplo que los profesionales jamás olvidarán.

De pie frente al auditorio de gente muy exitosa dijo:

Quisiera hacerles un pequeño examen...

De debajo de la mesa sacó un jarro de vidrio, de boca ancha y lo puso sobre la mesa frente a él.

Luego sacó una docena de rocas del tamaño de un puño y empezó a colocarlas una por una en el jarro.

Cuando el jarro estaba lleno hasta el tope y no podía colocar más piedras preguntó al auditorio:

Está lleno este jarro? Todos los asistentes dijeron Sí. Entonces dijo: Están seguros? Y sacó de debajo de

la mesa un balde con piedras pequeñas de construcción. Echó un poco de las piedras en el jarro y lo movió

haciendo que las piedras pequeñas se acomoden en el espacio vacío entre las grandes... Cuando hubo hecho

esto preguntó una vez más:

Está lleno este jarro? Esta vez el auditorio ya suponía lo que vendría y uno de los asistentes dijo en voz alta:

Probablemente no.

Muy bien contestó el expositor. Sacó de debajo de la mesa un balde lleno de arena y empezó a echarlo en el

jarro. La arena se acomodó en el espacio entre las piedras grandes ylas pequeñas. Una vez más preguntó al

grupo:

Esta lleno este jarro?

Esta vez varias personas respondieron a coro: No!

Una vez más el expositor dijo: Muy bien! Luego sacó una jarra llena de agua y echó agua al jarro hasta que

estuvo lleno hasta el borde mismo. Cuando terminó, miró al auditorio y preguntó:

Cuál creen que es la enseñanza de esta pequeña demostración?

Uno de los espectadores levantó la mano y dijo: La enseñanza es que no importa que tan lleno está tu horario,

si de verdad lo intentas, siempre podrás incluir más cosas!.

No! replicó el expositor, !Esa no es la enseñanza!. La verdad es que ésta demostración nos enseña lo

siguiente:

Si no pones las piedras grandes primero, no podrás ponerlas en ningún otro momento.

¿Cuáles son las piedras grandes en tu vida?

Un proyecto que tu deseas hacer funcionar?

Tiempo con tu familia?

Tu fé, tu educación o tus finanzas?

Alguna causa que desees apoyar?

Enseñar lo que sabes a otros?

Recuerda poner estas piedras grandes primero o luego no encontrarás un lugar para ellas.

Así que hoy en la noche o mañana al despertar, cuando te acuerdes de ésta pequeña anécdota, pregúntate a ti

mismo cuales son las piedras grandes en tu vida y corre a ponerlas de primero en tu jarro.

Recuerda: "Muchos sueños se pierden por miedo de afrontar el Buen Combate"