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SIEMPRE RECUERDA A AQUELLOS A QUIENES SIRVES


En los días en que un helado costaba mucho menos, un niño de 10 años entró en un establecimiento y se sentó en una mesa. La mesera puso un vaso de agua en frente de él. ¿Cuánto cuesta un helado con chocolate y maní? preguntó el niño. Cincuenta centavos, respondió la mesera. El niño sacó su mano de su bolsillo y examinó un número de monedas.

¿Cuánto cuesta un helado solo? , volvió a preguntar.

Algunas personas estaban esperando por una mesa y la mesera ya estaba un poco impaciente.

Treinta y cinco centavos dijo ella bruscamente. El niño volvió a contar las monedas. Quiero el helado solo, dijo el niño. La mesera le trajo el helado, y puso la cuenta en la mesa y se fue.

El niño terminó el helado, pagó en la caja y se fue.

Cuando la mesera volvió, ella empezó a limpiar la mesa y entonces le costó tragar con lo que vió.

Alli, puesto ordenadamente junto al plato vacío, había veinticinco centavos..... su propina.

DONANDO SANGRE


Hace muchos años, cuando trabajaba como voluntario en un Hospital de Stanford, conocí a una niñita llamada Liz quien sufría de una extraña enfermedad. Su única chance de recuperarse aparentemente era una transfusión de sangre de su hermano de 5 años, quien habia sobrevivido milagrosamente a la misma enfermedad y había desarrollado anticuerpos necesarios para combatir la enfermedad. El doctor explicó la situación al hermano de la niña, y le preguntó si estaría dispuesto a dar su sangre a su hermana.

Yo lo ví dudar por solo un momento antes de tomar un gran suspiro y decir :

Sí, yo lo haré, si eso salva a Liz.

Mientras la transfusión continuaba, él estaba acostado en una cama al lado de la de su hermana, y sonriente mientras nosotros lo asistíamos a él y a su hermana, viendo retornar el color a las mejillas de la niña.

Entonces la cara del niño se puso pálida y su sonrisa desapareció. El miró al doctor y le preguntó con voz temblorosa ¿Empezaré a morirme enseguida?

Siendo solo un niño, éste no había comprendido al doctor; él pensaba que le daría toda su sangre a su hermana. Y aún así se la daba.

MAL CARACTER


Había una vez un niño que tenía muy mal carácter, entonces un día su padre le dió una bolsa con clavos y le dijo que cada vez que perdiera la calma debería clavar un clavo en la cerca de atrás de la casa.

El primer día el niño clavó 37 clavos en la cerca...

Pero poco a poco fue calmandose porque descubrió que era mucho más fácil controlar su carácter que clavar los clavos en la cerca.

Finalmente, llegó el día cuando el muchacho no perdió la calma para nada... y se lo dijo a su padre y entonces el papi le sugirió que por cada dia que controlara su carácter debería sacar un clavo de la cerca.

Los días pasaron y el joven pudo finalmente decirle a su padre que ya había sacado todos los clavos de la cerca... entonces el papi llevó de la mano a su hijo a la cerca de atrás...

Mira hijo, has hecho bien... pero fijate en todos los agujeros que

quedaron en la cerca... Ya la cerca nunca será la misma de antes...

Cuando dices o haces cosas con coraje, dejas una cicatriz como este agujero en la cerca...

Es como meterle un cuchillo a alguien, aunque lo vuelvas a sacar la herida ya queda hecha...

No importa cuantas veces pidas disculpas, la herida esta ahí...

Una herida física es igual de grave que una herida verbal...

Los amigos son verdaderas joyas a quienes hay que valorar...

Ellos te sonrien y te ayudan a mejorar...

Te escuchan, comparten una palabra de aliento y siempre tienen su corazón abierto para recibirte...

DONA TOMASA

Nadie sabe lo de nadie

Nadie sabe para quien trabaja

Todo tu lado positivo por un día positivo!

El primer día de clase que Doña Tomasa se enfrentó a sus alumnos de quinto

grado, les dijo que ella trataba a todos los

alumnos por igual y que ninguno era su favorito. En la primera fila sentado

estaba Pedrito, un niño antisocial, con una

actitud intolerable, el cual siempre andaba sucio y todo despeinado.El año

anterior, Doña Tomasa había tenido a Pedrito en

una de sus clases. Doña Tomasa veía a Pedrito como un niño muy

antipático. Ella siempre le daba mucho gusto poder marcar

con lapiz rojo todo el trabajo que Pedrito entregaba con una "F". En la

escuela donde Doña Tomasa enseñaba se le requería

revisar el archivo de historia cada alumno y el de Pedrito fué el último

que ella revisó. Cuando ella empezó a leer el archivo de

Pedrito, se encontró con varias sorpresas. La maestra de Pedrito de primer

grado había escrito "Pedrito es un

niño muy brillante y muy amigable, siempre tiene una sonrisa en sus

Labios. El hace su trabajo a tiempo y tiene muy buenos

modales. Es un placer tenerlo en mi clase" La maestra de segundo grado

"Pedrito es un alumno ejemplar, muy popular

con sus compañeros, pero últimamente muestra tristeza porque su mamá padece de

una enfermedad interminable" La maestra

de tercer grado "La muerte de su mamá ha sido muy difícil para él. El trata de

hacer lo mejor que puede pero sin interés.

Tampoco el papá demuestra ningun interés en la educación de Pedrito. Si no

se toman pasos serios, esto va afectar la vida de

Pedrito" La maestra del cuarto grado "Pedrito no demuestra interés en la

clase. Cada día Pedrito se cohibe más. No tiene casi

amistades y muchas veces duerme en clase" Después de leer todo esto, Doña

Tomasa sintió verguenza por haber

juzgado a Pedrito sin saber las razones de su actitud. Se sintió peor

cuando todos sus alumnos le entregaron regalos de

Navidad en vueltos en fino papel con excepción del regalo de Pedrito que

estaba envuelto en un cartucho de la tienda. Doña

Tomasa abrió todos lo regalos y cuando abrió el de Pedrito, todos los

alumnos se reían al ver lo que se encontraba dentro.

En el cartucho había una botella con un cuarto de perfume y un bracelete el

cual le faltaban algunas de las piedras preciosas.

Para suprimir las risas de sus alumnos, ella se puso immediatamente aquel

bracelete y se echó un poco del perfume en cada

muñeca. Ese día Pedrito se quedó después de la clase y le dijo a la

maestra:"Doña Tomasa, hoy usted huele como mi mamá".

Después de todos haberse ido, Doña Tomasa se quedó llorando por una hora.

Desde ese día ella cambió su materia. En vez

de enseñar lectura, escritura y aritmética, escogió enseñar a los niños.

Doña Tomasa empezó a ponerle más atención a

Pedrito. Ella notaba que mientras más ánimos le daba a Pedrito, más

entusiasmado reaccionaba él.

Al final del año,Pedrito se convirtió en el más inteligente de la clase y a

pesar de que Doña Tomasa había dicho el primer día de

clase que todos los alumnos iban hacer tratados por igual, Pedrito era su

preferido.

Pasaron 6 años y Doña Tomasa recibió una nota de Pedrito, la cual decía que se

había graduado de la secundaria y que había

terminado en tercer lugar.También le decía que ella era la mejor maestra

que el había tenido.

De ahí pasaron 4 años cuando Doña Tomasa volvió a recibir noticias de

Pedrito. Esta vez, él le escribía que se le había hecho

muy difícil pero que muy pronto se graduaría de la universidad con honores

y le aseguró a Doña Tomasa que todavía ella

seguía siendo la mejor maestra que tuvo en su vida.Pasan 4 años más cuando

Doña Tomasa vuelve a saber de Pedrito. En

esta carta él le explicaba que había adquirido su bachillerato y que había

decidido seguir su educación. En esta carta Pedrito

también le recordaba que ella era la mejor maestra que había tenido en su

vida. Esta vez la carta estaba firmada con "Dr. Pedro

Altamira" Bueno el cuento no termina ahí. En la primavera, Doña Tomasa

volvió a recibir una carta de Pedrito donde le

explicaba que había conocido a una muchacha con la cual se iba a casar y

quería saber si Doña Tomasa podía asistir a la boda

y tomar el lugar reservado usualmente para los padres del novio. También

le explicaba que su papá había fallecido varios años

atrás. Claro que Doña Tomasa aceptó con mucha alegría y sabes qué hizo? El

día de la boda, ella se puso aquel bracelete sin

brillantes que Pedrito le había regalado y también el perfume que la mamá

de Pedrito usaba. Cuando se encontraron, se

abrazaron muy fuerte y el Dr. Altamira le dijo en el oído muy bajito "Doña

Tomasa, gracias por haber creído en mí. Gracias

por haberme hecho sentir que era importante y que yo podía hacer la

diferencia" Doña Tomasa, con lágrimas en los ojos, le

respondió. "Pedro, tú estás equivocado.Tú fuiste el que me enseñó de que

yo podía hacer la diferencia. Yo no sabía enseñar hasta que te conocí a ti!"

Cuántas veces no juzgamos a las personas sin saber por lo que esa

persona está pasando?