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LO PUEDO LOGRAR


En una cierta ciudad de Canadá, allí donde el frío no cesaba, se encontraban dos pequeños niños jugando sobre una laguna cristalizada. Era una tarde muy nublada y fría, pero ellos se divertían sin preocupaciones patinando sobre el agua congelada. Iban y venían haciendo círculos, saltando, riendo, disfrutando con gran alegría de ese momento maravilloso que les regalaba la naturaleza.

De pronto una parte del hielo se rompió y uno de los niños se hundió en el agua helada y quedó atrapado dentro de la gruesa capa de hielo que cubría toda la laguna. El otro pequeño observó que su amigo estaba ahogándose debajo del hielo, entonces corrió en busca de una piedra y con ella comenzó a golpear desesperadamente con todas sus energías, con toda su fuerza hasta que logró romper el grueso hielo y así de esa manera pudo rescatar a su gran amigo.

Al rato llegaron los bomberos y al ver lo que había pasado, comenzaron a preguntarse entre ellos que como ese pequeño había podido romper semejante hielo.

“Es imposible que lo haya podido romper con esa piedra y sus manos tan pequeñas”, comentaban.

Por allí cerca se encontraba un anciano que estaba escuchando todo lo que murmuraban los bomberos; él se acercó y les dijo:

“Yo puedo decirles como lo hizo

Los bomberos asombrados preguntaron… Cómo?

Es muy simple, “no había nadie a su alrededor para decirle que no podía hacerlo”.

La mayoría de las veces somos nosotros mismos quienes debemos tomar las decisiones y sentirnos seguros de que todo se puede lograr.

LA FÁBULA DEL TONTO


Se cuenta que en una ciudad del interior, un grupo de personas se divertían con el tonto del pueblo, un pobre infeliz de poca inteligencia, que vivía haciendo pequeños mandados y limosnas. Diariamente algunos hombres llamaban al tonto al bar donde se reunían y le ofrecían escoger entre dos monedas: una de tamaño grande de 400 reales y otra de menor tamaño, pero de 2000 reales. Él siempre cogía la más grande y menos valiosa, lo que era motivo de risas para todos. Un día, alguien que observaba al grupo divertirse con el inocente hombre, le llamó aparte y le preguntó si todavía no había percibido que la moneda de mayor tamaño valía menos y este le respondió: Lo sé, no soy tan tonto, vale cinco veces menos, pero el día que escoja la otra, el jueguito acaba y no voy a ganar más mi moneda.

Esta historia podría concluir aquí, como un simple chiste, pero se pueden sacar varias conclusiones:
• La primera: Quien parece tonto, no siempre lo es.
• La segunda: ¿Cuáles eran los verdaderos tontos de la historia?
• La tercera: Una ambición desmedida puede acabar cortando tu fuente de ingresos.
• Pero la conclusión más interesante es: Podemos estar bien, aun cuando los otros no tengan una buena opinión sobre nosotros mismos. Por lo tanto, lo que importa no es lo que piensan de nosotros, sino lo que uno piensa de sí mismo.
• "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser tonto delante de un tonto que aparenta ser inteligente"

EL ASTRÓNOMO


Tenía un astrónomo la costumbre de pasear todas las noches estudiando los astros. Un día que vagaba por las afueras de la ciudad, absorto en la contemplación del cielo, cayó inopinadamente en un pozo. Estando lamentándose y dando voces, acertó a pasar un hombre, que oyendo sus lamentos se le acercó para saber su motivo; enterado de lo sucedido, dijo:

-¡Amigo mío! ¿quieres ver lo que hay en el cielo y no ves lo que hay en la tierra?

Moraleja:

Está bien mirar y conocer a nuestro alrededor, pero antes hay que saber donde se está parado.

LA VIDA ES UN CAMINO


Había una vez un hombre que iba de una ciudad a otra muy distante. A medida que caminaba se encontraba con cruces de caminos, y debía seguir el adecuado para llegar a su destino. Durante el viaje se encontró a los más variados personajes. Uno de estos personajes, simplemente, viajaba por viajar, nunca se preocupaba por saber que camino cogía o hacia dónde se dirigía.

Otro, quería ir a una ciudad determinada, pero en cuanto llegaba a un pueblo se entretenía en los mercados y puestos ambulantes y retrasaba su viaje, así que nunca llegó a su destino.

Otro, en cuanto llegaba al cruce de caminos nunca sabía qué camino debía seguir y era tan tímido que no se atrevía a preguntar a los que pasaban por dónde debía ir a la ciudad. Tampoco éste llegó, a donde debía ir.

Nuestro personaje, en cambio, y muchos otros, sí que llegaron a sus ciudades. A veces no era fácil y se perdían pero no se desanimaban, retrocedían y en poco tiempo volvían a estar en el buen camino. Al final llegaban alegres y contentos a sus ciudades, donde les esperaban sus familiares y amigos.

Nuestra vida es muy parecida a la de estos viajeros. Todos estamos llamados a ser algo importante para los demás y nuestra vida es el camino para llegar a esa meta.

Tú, ¿ ya sabes el tuyo?