En el jardín de un hospicio conocí a un joven de rostro pálido y hermoso, allí internado.
Y sentándome junto a él sobre el banco, le pregunté:
-¿Por qué estás aquí?
Me miró asombrado y respondió:
-Es una pregunta inadecuada; sin embargo, contestaré. Mi padre quiso hacer de mí una reproducción de sí mismo; también mi tío. Mi madre deseaba que fuera la imagen de su ilustre padre. Mi hermana mostraba a su esposo navegante como el ejemplo perfecto a seguir. Mi hermano pensaba que debía ser como él, un excelenteatleta. Y mis profesores, como el doctor de filosofía, el de música y el de lógica, ellos también fueron terminantes, y cada uno quiso que fuera el reflejo de sus propios rostros en un espejo. Por eso vine a este lugar. Lo encontré más sano. Al menos puedo ser yo mismo.
Enseguida se volvió hacia mí y dijo:
-Pero dime, ¿te condujeron a este lugar la educación y el buen consejo?
-No, soy un visitante -respondí.
-Oh -añadió él- tú eres uno de los que vive en el hospicio del otro lado de la pared.
Permitamos a quienes amamos ser ellos mismos y no copias fieles de nuestros anhelos.
Soy el hombre que entra a un restaurante, se sienta a la mesa y espera pacientemente mientras los meseros hacen cualquier cosa menos tomar mi pedido.
Soy el hombre que llega a una estación de servicio y en lugar de tocar la bocina espera pacientemente que el empleado termine de leer las noticias deportivas.
Soy el hombre que explicó que tenía urgencia por algo especial, pero no se quejó al recibirlo tres semanas más tarde, como si hubiera sido enviado en la forma y tiempo correcto.
Usted podría decir que yo soy el tipo de persona paciente, tranquila y llevadera, que nunca crea problemas. Pero realmente ¿sabe además quién soy yo?
Yo soy el cliente que nunca regresa.
Me divierto cuando veo como gastan millones de pesos en publicidad tratando de que regrese a su comercio, banco, compañía de seguros o empresas de servicios públicos. He estado allí y lo único que me hubiera retenido habría sido un eficiente servicio y una pequeña muestra de cortesía.
Imagínate que existe un banco, que cada mañana acredita en tu cuenta la suma de $86.400
No arrastra tu saldo día a día. Cada noche borra cualquier cantidad de tu saldo que no usaste durante el día.
¿Qué harías?
Retirar hasta el último centavo, ¡¡¡por supuesto!!!
Bien... ahora SIN quitar ese modelo de tu cabeza... continúa leyendo...
Cada uno de nosotros, tiene ese banco. Su nombre es: Tiempo.
Cada mañana, este banco te acredita 86.400 segundos.
Cada noche, este banco borra y da como perdida, cualquier cantidad de ese crédito que no hayas invertido en un buen propósito.
Ese banco no arrastra saldos, ni permite sobregiros.
Cada día te abre una nueva cuenta. Cada noche elimina los saldos del día; si no usas tus depósitos del día, la pérdida es tuya.
No se puede dar marcha atrás; no existen los giros a cuenta del depósito de mañana.
Debes vivir en el presente con los depósitos de hoy. Invertir con el fin de conseguir lo mejor en salud, felicidad y éxito.
El reloj sigue su marcha: consigue lo máximo en el día.
Para entender el valor de un año, pregúntale a algún estudiante que perdió el año de estudios.
Para entender el valor de un mes, pregúntale a una madre que alumbró a un bebé prematuro.
Para entender el valor de una semana, pregúntale al editor de un semanario.
Para entender el valor de una hora, pregúntale a los amantes que esperan encontrarse.
Para entender el valor de un minuto, pregúntale a una persona que perdió el tren.
Para entender el valor de un segundo, pregúntale a una persona que evitó un accidente de justeza.
Para entender el valor de una milésima de segundo, pregúntale a la persona que ganó una medalla de plata en las olimpíadas.
Atesora cada momento que vivas y atesóralo más si lo compartiste con alguien especial, lo suficientemente especial como para dedicarle tu tiempo y recuerda que el tiempo no espera a nadie:
AYER es historia;
MAÑANA es misterio
HOY es una dádiva, un regalo
¡¡¡Por eso se llama PRESENTE!!!
Creo que el mejor modelo a tener en cuenta es el de conducir un auto.
Al manejar, estamos mirando atentamente el futuro y tomando decisiones en el presente para llegar a él de la mejor manera posible, estamos siendo proactivos!
Asimismo, no dejamos de dar vistazos por el espejo retrovisor, o sea, miramos el pasado para poder decidir mejor en el presente con el fin de tener un mejor futuro... pero SIEMPRE disfrutamos el presente de estar conduciendo...