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HÉRCULES Y ATENEA


Avanzaba Hércules a lo largo de un estrecho camino.

Vio por tierra un objeto parecido a una manzana e intentó aplastarlo. El objeto duplicó su volumen. Al ver esto, Hércules lo pisó con más violencia todavía, golpeándole además con su maza. Pero el objeto siguió creciendo, cerrando con su gran volumen el camino. El héroe lanzó entonces su maza, y quedó plantado presa del mayor asombro.

En esto se le apareció Atenea y de dijo:

-Escucha, hermano; este objeto es el espíritu de la disputa y de la discordia; si se le deja tranquilo, permanece como estaba al principio; pero si se le toca, ¡mira cómo crece!

La disputa y la discordia son causa de grandes males a la humanidad. Nunca las estimules.

Fuente: Esopo

ANGEL

· Refiere una leyenda que un niño próximo a nacer, le dijo a Dios:

Me vas a enviar mañana a la tierra.

· Pero como viviré allá siendo tan pequeño y débil?

Entre muchos ángeles escogí a uno que te espera, contesto Dios.

· Pero aquí en el cielo no hago más que cantar y sonreir y eso basta para mi felicidad. Podré hacerlo allá?

Ese ángel te cantará y te hará sonreír todos los días y te sentirás muy feliz con sus canciones y sonrisas.

· Y como entenderé cuando me hablen si no entiendo el extraño idioma de los hombres?

Ese ángel te hablará y te enseñará las palabras mas dulces y más tiernas que escuchan los humanos.

· Qué haré cuando quiera hablar contigo?

Ese ángel juntará tus pequeñas manos y te enseñará a orar.

· He oído que en la tierra hay hombres malos, quién me defenderá?

Ese ángel te defenderá aunque le cueste la vida.

· Pero siempre estaré triste porque no te veré más señor, sin verte me sentiré muy solo.

Ese ángel te hablara de mí y te mostrará el camino para volver a mi presencia le dijo Dios.

En ese instante una paz inmensa reinaba en el cielo. No se oían voces terrestres, el niño decía suavemente:

· Dime su nombre Señor........

Y Dios le contestó:

Ese ángel se llama:

Mamá

EL ÁGUILA Y EL ESCARABAJO

Estaba una liebre siendo perseguida por un águila, y viéndose perdida pidió ayuda a un escarabajo, suplicándole que le salvara.

Le pidió el escarabajo al águila que perdonara a su amiga. Pero el águila, despreciando la insignificancia del escarabajo, devoró a la liebre en su presencia.

Desde entonces, buscando vengarse, el escarabajo observaba los lugares donde el águila ponía sus huevos, y haciéndolos rodar, los tiraba a tierra. Viéndose el águila echada del lugar a donde quiera que fuera, recurrió a Zeus pidiéndole un lugar seguro para depositar sus futuros pequeñuelos.

Le ofreció Zeus colocarlos en su regazo, pero el escarabajo, viendo la táctica escapatoria, hizo una bolita de barro, voló y la dejó caer sobre el regazo de Zeus. Se levantó entonces Zeus para sacudirse aquella suciedad, y tiró por tierra los huevos sin darse cuenta. Por eso desde entonces, las águilas no ponen huevos en la época en que salen a volar los escarabajos.

Nunca desprecies lo que parece insignificante, pues no hay ser tan débil que no pueda alcanzarte.