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LA ROSA Y EL SAPO


Había una vez una rosa roja muy hermosa y bella. Que maravilla al saber que era la rosa más bella del jardín. Sin embargo, se daba cuenta de que la gente la veía de lejos.

Un día se dio cuenta de que al lado de ella siempre había un sapo grande y oscuro y que era por eso que nadie se acercaba a verla de cerca. Indignada ante lo descubierto le ordeno al sapo que se fuera de inmediato; el sapo muy obediente dijo: Esta bien, si así lo quieres. Poco tiempo después el sapo paso por donde estaba la rosa y se sorprendió al ver la rosa totalmente marchita, sin hojas y sin pétalos. Le dijo entonces: Vaya que te ves muy mal. ¿Que te paso? La rosa contesto Es que desde que te fuiste las hormigas me han comido día a día, y nunca pude volver a ser igual. El sapo solo contesto, Pues claro, cuando yo estaba aquí me comía a esas hormigas y por eso siempre eras la más bella del jardín.

Moraleja:

Muchas veces despreciamos a los demás por creer que somos más que ellos, mas bellos o simplemente que no nos "sirven" para nada.. Dios no hace a nadie para que este sobrando en este mundo, todos tenemos algo especial que hacer, algo que aprender de los demás o algo que enseñar, y nadie debe despreciar a nadie. No vaya a ser que esa persona nos haga un bien del cual ni siquiera estemos conscientes.

LOS AMIGOS Y EL LEON

Una vez, un par de amigos se fueron de safari al África. Cuando ya su camioneta se había adentrado lo suficiente en la zona salvaje decidieron seguir un poco más a pie, para poder contemplar las maravillas que el paisaje les regalaba. Estaban en esa dinámica cuando se encuentran con un León que los vigilaba desde unos 20 metros de distancia, con esa mirada de felino al acecho que precede al brinco de caza, y se percatan que se han alejado casi un kilómetro de la camioneta. Ante esto, uno de ellos toma su maleta, saca unos tenis y tranquilamente se los empieza a poner. El otro lo mira con cara de estupefacción y le dice:

- ¿Estas loco?, ¿acaso piensas que puedes correr más rápido que el León?.

- No amigo mío, no tengo que correr más rápido que el León, solo tengo que correr más rápido que tú.


Moraleja: Debes pensar y actuar más rápido que tu competidor si quieres sobrevivir en el mercado.