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LA PUNTA DEL JAMÓN

Gustavo y María se acaban de casar. Están felices de haber decidido caminar juntos en el camino de la vida, se aman muy profundamente y tratan de demostrarlo en detalles diarios.


A Gustavo le encanta disfrutar de una buena comida y le da mucho placer cocinar a María. El plato favorito de Gustavo es el jamón al horno, pierna entera asada lentamente.

María, sabiendo esto, decide ir a la mejor receta posible para agasajar a su amante con su plato favorito. Recuerda muy bien que su madre cocina este plato y pide la receta. Recibe las instrucciones oportunas y se pone a trabajar.

Cuando María lleva el jamón a la mesa, Gustavo es consciente de un detalle y le hace una pregunta:

- "¿Por qué le has cortado la punta? es la parte que me gusta.!"

María piensa un momento y responde:

- "Bueno, mi madre me dio la receta y dijo que tenía que cortarle la punta al jamón para cocinarlo"

- "Qué extraño", respondió Gustavo. "Es precisamente la parte que me gusta y no entiendo por qué se lo has quitado."

Con esta pregunta en mente, los días de María después de que su madre le pregunta por qué hay que cortar la punta del jamón.
La madre piensa por un momento y sólo tiene una respuesta:

- "La abuela siempre lo ha cocinado de esta manera, siempre corte al final. Creo que es mejor preguntarle a la abuela para saber por qué.."

Sin perder tiempo y tratando de desentrañar el misterio del jamón cocido, Marìa llama y le pregunta a su abuela:

- "Abuela, ¿por qué siempre se corta la punta del jamón antes de cocinar?"

La abuela, sorprendida por la pregunta obvia, responde:

- "Porque mi horno es muy pequeño, y el jamón no cabe entero!"

A CORRER...


Cuentan que cierto día, estaban en el bosque un caballo y su pequeño hijo, ambos gustaban de correr sin rumbo fijo, solo por el placer de sentir el cálido aire sobre sus cabezas.

Padre e hijo disfrutaban mucho de estas carreras y el compartir sus conversaciones que tanto bien hacia a ambos, siempre tenían pláticas de lo más amenas y realmente existía una comunicación constante entre ellos.

Una mañana, salieron como era su costumbre a correr, estaban muy felices porque era un día espléndido, cuando de repente el pequeño caballo tropezó y cayó rodando, su padre se detuvo de inmediato volviendo sobre sus pasos para ver que le había sucedido a su pequeño hijo.

Se acerco a él para averiguar si se encontraba bien, y el pequeño no lograba levantarse, muy asustado le dijo a su padre: – Siento que no podré volverme a levantar, me siento muy lastimado de una pata.

- Hijo, debes levantarte, acaso ¿Te has roto algo?- Padre, le dijo el caballito, creo que no me he roto nada, sin embargo, un caballo nunca se cae y cuando lo hace, le resulta sumamente difícil levantarse.

- Hijo, estás equivocado, algunos animales como nosotros caen, pero vuelven a levantarse y tu te levantarás, porque tu no tienes nada roto, tu voluntad hará que te levantes y vuelvas a caminar y a correr como siempre lo has hecho, no permitirás que tu mente te haga tomar una decisión equivocada, creyendo que porque has caído no podrás levantarte, además, yo te ayudaré a hacerlo, porque yo precisaré de tu ayuda, cuando caiga y necesite levantarme igualmente.

- Pero padre, ¿cómo podría yo ayudarte a levantar si soy tan pequeño?

- Hijo no se necesita fuerza física para dar esa clase de ayuda, solo se requiere un gran amor, esa es la clase de ayuda que necesitamos, sentirnos apoyados por nuestros seres más queridos, y yo te amo mucho y por esa razón te digo que te levantes, porque todavía tenemos muchos caminos que recorrer juntos.

Y nuestro pequeño caballito, se levantó, se sacudió el polvo, empezó a caminar junto a su amado padre y pronto empezaron a correr como era su costumbre.

CAERSE no es lo importante, lo importante es LEVANTARSE cuantas veces sea necesario.

VIAJE CON EL BURRO


Había una vez un matrimonio con un hijo de doce años y un burro que decidieron viajar, trabajar y conocer el mundo... así, se fueron los tres con su burro... pero, al pasar por el primer pueblo, la gente comentaba:

- “Mira ese chico mal educado; él arriba del burro y los pobres padres, ya mayores, llevándolo de las riendas”...

Entonces, la mujer le dijo a su esposo: “No permitamos que la gente hable mal del niño”... y el esposo lo bajó y se subió él... al llegar al segundo pueblo, la gente murmuraba:

- “Mira qué sinvergüenza ese tipo; deja que la criatura y la pobre mujer tiren del burro, mientras él va muy cómodo encima”...

Entonces, tomaron la decisión de subirla a ella al burro, mientras padre e hijo tiraban de las riendas... al pasar por el tercer pueblo, la gente comentaba:

- “Pobre hombre... después de trabajar todo el día, ¡debe llevar a la mujer sobre el burro!... y pobre hijo, ¡qué le espera con esa madre!”

Se pusieron de acuerdo y decidieron subir los tres al burro para comenzar nuevamente su peregrinaje... al llegar al pueblo siguiente, escucharon que los pobladores decían:

- “Son unas bestias, ¡más bestias que el burro que los lleva!... ¡van a partirle la columna!”

Por último, decidieron bajarse los tres y caminar junto al burro... pero al pasar por el pueblo siguiente no podían creer lo que las voces decían sonrientes:

- “Mira a esos tres idiotas: ¡caminan cuando tienen un burro que podría llevarlos!”

Conclusión...

siempre te criticarán, hablarán mal de ti y será difícil que encuentres alguien a quien le conformen tus actitudes... entonces, deja de preocuparte tanto por lo que la gente piense de ti... y preocúpate más por escuchar la voz de Dios en tu corazón y hacer lo que Él te diga... créeme, es lo mejor... aunque no complazca a muchos...